15/10/2014

Metro de Lima: más calidad de vida para la población

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En septiembre, cuatro meses después de la entrega del Tramo II de la Línea 1 del Metro de Lima, el nuevo tramo recibió su pasajero número 100 millones. En la ocasión, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones – representado por el ministro José Gallardo - premió al pasajero José Villanueva Evans, de 46 años.

La Línea 1 del Metro de Lima es la primera línea de metro urbano de Perú. El número simboliza, principalmente, la conquista de mejoras en la movilidad urbana de la ciudad de Lima, que actualmente cuenta con 10 millones de habitantes, impactados por los constantes congestionamientos de vehículos.

Los tramos I y II fueron construidos por el Consorcio Metro de Lima, conformado por Odebrecht y Graña y Montero. El desafío se inició en 2009, cuando la Organización completaba 30 años de presencia continua en el país y se consolidaba localmente aún más, actuando en importantes proyectos, como el Proyecto Irrigación Olmos – que cruza la Cordillera de los Andes para llevar agua a agricultores – e IIRSA Norte – carretera que recorre aproximadamente 1.000 km, integrando costa, sierra y selva del Perú.

El proyecto del primer metro del país comenzó a planificarse hace 20 años. El desafío de Odebrecht y Graña y Montero fue continuar la obra de infraestructura vial más esperada de la capital. En el Tramo I, se remodelaron siete estaciones, se inauguraron nueve estaciones en 21,8 km de viaducto elevado. En el Tramo II, otros 12,4 km de viaducto completaron la primera de las seis líneas de metro planeadas para Lima para los próximos años.

Hoy, la Línea 1 tiene 34 km de vías divididas en 26 estaciones, que unen 11 distritos, en 52 minutos de viaje – antes el recorrido demandaba tres horas de viaje. La cantidad de usuarios aumentó un 80%, después de la inauguración del Tramo II, pasando de 150 mil a 220 mil personas por día. Los pasajeros no solo tienen más tiempo libre en el día, también contribuyen con el medio ambiente, ayudando a reducir la emisión de 32 mil toneladas de CO² anualmente, porque los trenes funcionan con energía eléctrica.